DE CENA
Ordené los informes, guardé la ropa de la maleta, pero antes limpié la casa, que desde hacía dos meses no la había pisado. Coloqué el nuevo felpudo y una foto de mis padres y mi hermano en el comedor, enfrente de la tele, y un corcho con fotos de mis amigos y frases en mi habitación. La verdad que no me lo montaba mal: un ático con 3 habitaciones, dos baños, una cocina, un comedor, un despacho personal y además, un pequeño gimnasio.. Se notaba que a mis padres les había tocado la lotería hacía años y me pagaban muchos caprichos, aunque la casa me la había pagado yo, que con el sueldazo de ser una de las jefas de una de las empresas más famosas en Estados Unidos daba para mucho..
Despues de limpiar todo me duché y me lavé el pelo. Saqué ropa interior limpia y un vestidito sencillo que me había comprado una semana antes en Barcelona y que no había estrenado. También las sandalias y el vestido a juego. Me maquillé un poquito, me hice un moño bajo, cogí mi bolso, que hacía conjunto con la ropa e hice el intento de salir a la calle. Justo cuando salí de mi casa, en la misma entrada vi por la pequeña ventana de la esclera a Jordi y a Eva, y no parecían muy contentos uno con el otro. Eva tiró su bolso a la espalda de Jordi mientras le daba puñetazos flojos, pataleó varias veces en el suelo, le chilló y se fue. Mientras tanto, él intentó calmarla, más que nada porque una pareja de ancianitos se estaban quedando flipados, y vi como en sus labios sostenía: por mi te puedes ir a Barcelona ya. Y ya no conseguí entender qué mas dijo.
No sabía que hacer, estaba alucinanda. ¿ Había sido por mi culpa? Ay dios, Paula, siempre la cagas, tía (Pensaba). Volví a entrar, dejé el bolso en el sofá. Me deshice el moño y, mientras lo hacía, miré por la ventana asegurándome, por una parte, que él seguía, y por otra, que ya se había ido. No sabía qué era peor.
Pero mis momentos de duda fueron por pocos segundos, porque Jordi no tardó en tocar el timbre.
- Perdona, he tenido un problemita y se me ha hecho tarde. Por cierto, Eva no puede venir. Dice que lo siente.
- Jordi, ¿seguro que estás bien? Lo he visto todo por la ventana, lo siento, no he podido evitarlo..
- Ah, va, no pasa nada, son tonterías. Se le pasará, siempre se le pasa.
No sabía hacia donde mirar, el sí, hacia la ventana, por eso se levantó a mirar a Eva. Seguro que estaba apenado, pobrecito. Pero yo no sabía quien tenía la culpa en esa discusión.
- Creo que ya va siendo hora de que me olvide de ella. Se piensa que solo me importa ella. Viene aquí sin trabajo porque quiere que la mantenga yo, y encima me prohíbe cosas. ¿ De qué va? Puf.. ojalá se vaya a Barcelona ya de una vez. No la soporto enserio..
- No digas eso, lo dices porque estás enfadado. Ya verás como se os pasa enseguida.
Quise ser amable, y para que se olvidara de Eva por un par de horas le llevé a un restaurante chino, que sabía que le chiflaban, y allí cenamos..









