-¿Sabes, Wendy?, cuando el primer niño rió por primera vez, su risa se rompió en miles de pedazos que se fueron dando saltos, y así fue como aparecieron las hadas. Y por eso tendría que haber un hada por cada niño y cada niña.
- ¿Tendría que haber? ¿Acaso no es así?- No. Ahora los niños saben mucho y pronto dejan de creer en las hadas, y cada vez que un niño dice ''No creo en las hadas'', en algún lugar hay un hada que muere.
''Yo creo en las hadas, yo creo, sí creo!''