A LA MAÑANA SIGUIENTE..
Fuimos a cenar, y aparte de ponernos las botas bebimos, sobretodo él, que no paraba de reírse. Estuvimos, aproximadamente, 2h en el restaurante, y luego fuimos a dar una vuelta hasta llegar al puente Elton. Hacía buen tiempo, claro está que estábamos a finales de agosto, pero no hacía un calor tan pegajoso como solía hacer por esa época, más bien hacía un poquito de fresquito. Por suerte, entre que llevaba una chaqueta vaquera, y Jordi iba medio borracho, el paseo se acortó. Justo llegamos a la puerta de mi edificio y yo tenía unas ganas tremendas de pillar la cama porque estaba agotada, pero, Jordi llevaba una cogorza flipante y ¿ cómo lo iba a dejar tirado? Así que le dije si quería subir, y aunque insistió en que no quería, le cogí la mano y lo subí para arriba. Cuando llegué a casa saltó el contestador:
-Paula, soy mamá. ¿ Has llegado, cariño? No me has llamado todavía y me prometiste hacerlo en cuanto llegaras. Son las once y media, sigo despierta, si estás en casa llámame.
Enseguida cogí el teléfono y llamé. Qué barbaridad, se me había olvidado llamarlos. Después de una pequeña riña de mis padres, sobretodo de mi madre, tan preocupada como siempre, colgué el teléfono y dirigí mi mirada a Jordi, que estaba en el sofá. Se había quedado dormido, pobrecito. Normal, entre el alcohol y lo que le había ocurrido horas antes es lógico que estuviera cansado. Me senté a su lado por unos minutos, lo contemplé y no me cansé de hacerlo, hasta que miré el reloj y vi que eran las doce y media pasadas. No quise despertarlo, así que lo cogí como pude y me lo llevé a una de las habitaciones de invitados. Como hacía buena noche le quité la ropa y no quise ponerle ninguna camiseta, aunque si hubiera querido ponérsela tampoco hubiera podido porque gastaba mucho más que yo.. Eso sí, le tapé hasta la cintura, entorné un poco la puerta y justo cuando me iba a mi habitación oí algo como: Buenas noches.. Yo me respondí a mí misma, porque dudo que el me escuchara. Fui a mi habitación, me puse el pijama de verano y me tumbé en la cama. A la media hora, calculé, ya me había dormido.
A la mañana siguiente, sobre las nueve y media, me desperté, y para asegurarme de que él seguía durmiendo me asomé a su habitación. Efectivamente estaba durmiendo: boca abajo, la manta por el suelo, el pelo revolicado.. No lo recordaba así: el pelo casi rizado y más rubio, muy moreno de piel, me sacaba una cabeza casi, y estaba mucho más fuerte.. al decir verdad sí había cambiado..
Me vestí rápidamente y bajé a la pastelería de al lado de mi casa: un par de croissants de chocolate, dos mini magdalenas con azúcar de colores y dos cafés. Cuando llegué a casa él no seguía en su casa. ¡ Estaba durmiendo en mi cama! Había puesto el aire acondicionado de mi habitación y se había quedado dormido de nuevo. Mientras dormía yo hice su cama y le doblé la ropa que se había puesto la noche anterior, y puse el desayuno encima de la mesa del comedor. Con tanto ruido, y eso que me percaté de hacer el mínimo, y con el olor a dulce que desprendía todo lo que había comprando, Jordi se despertó y fue al comedor.
- Uf que calor tengo. Por cierto, buenos días y muchas gracias por lo de ayer. No me acuerdo de nada nada nada. Ah, esto es para mí, que datelle, Paula ( risas).
- (Risas) De nada, qué menos que ofrecerte mi casa con las pintas que me llevabas ayer.
Empezamos a desayunar, y cuando acabamos él me dijo que no me molestara, que él lo recogía todo. Y así fue, mientras metí en un pen-drive un par de documentos de la empresa, él lo recogió todo y se empezó a vestir. Sobre las once y media me dijo que se tenía que ir ya, que debía entregar unos papeles al colegio y llamar a Eva. Me dio un beso en la mejilla y que más tarde me llamaría para contarme que tal con su novia.
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