miércoles, 2 de mayo de 2012

Encuentros (x)

                                 FRÍO EN SHANGHAI


El viernes por la tarde ya estábamos los tres en Shanghai. Dejamos las maletas en la habitación y Frank se quedó en ella repasando los documentos que habíamos elaborado. Jordi se conocía la ciudad, no porque hubiera ido, sino porque le encantaba: había leído muchas novelas que sucedían en Shanghai y se sabía todas las calles de memoria, al igual que los monumentos. Decidimos dar una vuelta por la ciudad. Visitamos las casas Shikumen, el barrio el Bund, el Templo de Buda de Jade, el Monumentos a los Héroes del pueblo.. Durante esas horas, Jordi estaba tan entusiasmado que tan solo tenia ojos para Shanghai; me encantaba verlo tan embelesado, parecía un niño cuando le dan un juguete nuevo, que no sabe como empezar a jugar con él.
Cayó la noche, y llamé a Frank para decirle que íbamos a cenar por el barrio el Bund, que cenara él antes. Jordi me invitó a un restaurante chino ( como no..) y después nos dispusimos de nuevo a pasearnos. Hacía mucho frío esa noche, y por suerte había mirado el tiempo que iba a hacer y me había puesto unos vaqueros, y encima un abrigo, que hacía juego con el gorro de lana y los guantes. Él también llevaba puesto unos guantes y un gorro, que al estar un poco echado para atrás se le asomaba algún tirabuzón rubio; más guapo imposible, enserio..
Estábamos los dos congelados de frío y yo tiritaba, como siempre.. Íbamos andando y yo, como por instinto, le di la mano, ¡pero os juro que no me di cuenta! Luego pensé: ¿Paula, qué has fet? Pero como el mostró simpatía no dije nada. Seguíamos andando, sin decir apenas una palabra, pero mis ganas de besarlo iban aumentando, y supongo que las suyas más. De golpe, se empezó a reír. Me dijo:
- Al final, ¿me va tocar ir hasta Shanghai para decirte que me gustas mogollón? 
Nos reímos los dos. Nos paramos durante unos segundos y no pude evitar besarlo. Yo de puntillas, él se agachó un poco y me cogió por la cintura, y sin pensarlo, me subió por los aires, como si fuera una niña de 3 o 4 años. Me llevó a un parque, al Yu Yuan Garden, me tumbó en el césped y el se tumbó a mi lado, pero con su torso sobre el mió, y me seguía besando. Yo sonreía, no podía dejar de hacerlo siempre que me besaba, y además, no cerraba los ojos; me gustaba ver los suyos cerrados y la expresión de su cara. No calculé el tiempo, siempre perdía su noción cuando estaba con Jordi; se me pasaban las horas volando. 
De camino al hotel no dijimos nada. A veces el silencio vale más que mil palabras..Cuando llegamos al hotel cogimos el ascensor:
- Es la 124. Está en la tercera planta.
- ¿Dónde está el bot..? Ah, sí, aquí. Rió
Fuimos a dar al pasillo, y enseguida pasaron dos camareros con un carrito lleno de comida hasta arriba. El carrito paró en la habitación 124. El camarero abrió nuestra habitación y Jordi y yo entramos con él.
- ¿Frank? ¿ Has pedido todo esto?
- ¿El qué? Miró toda la comida. - ¿Pero quién coj..
- El señor Yuan Bai os invita por la molestia de haberos hecho venir hasta aquí. Al parecer tuvo problemas con su jet privado, no sé si os lo habrá dicho. Si los señores desean algo más, por favor, no sean modestos y llamen al servicio de habitaciones. Mi nombre es Yen, estoy a su servicio. Buenas noches y disfruten de la cena. 
- Muchas gracias, yen. Una propina, acérquese, no se quede ahí parado, hombre. Dijo Jordi.
Estuvimos cenando los tres juntos en la terraza de la habitación, con vistas al Parque Yu Yuan Garden. Yo, mientras cenaba, recordaba sus besos en aquel parque minutos antes, él no lo sé..

3 comentarios:

  1. Que guay!!!! Yo quiero ir a Shanghai :):):) I love it!

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    Respuestas
    1. Y yo jajaja
      Lo proponemos como viaje de graduación? jajajajaja A ver si nos encontramos a la Paula y al Jordi oiins

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